Paper #14

Continuidades

Por
Marta Peris y Josep Ferrando
LIMITS. HABITATGE I CIUTAT
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Cada tejido se caracteriza por una geometría, escala y estrategia de gestión del vacío diferente, arraigada en sus propias leyes de formación. Sin embargo, cuando la junta entre tramas se produce no en el vacío sino en el lleno, las estrategias se deberían acercar más a la hibridación que a la singularidad. Se hace pertinente en estas situaciones la necesidad del proyecto urbano, frente a la incapacidad del planeamiento urbanístico de rígidos parámetros, para lograr continuidades del cosido urbano. 

Cartografía

 

Una cartografía intencionada de Barcelona nos permite leer las características intrínsecas de las tramas que la constituyen y las oportunidades que surgen de los encuentros y juntas entre ellas. El mapa de Barcelona y sus alrededores, realizado por Ildefons Cerdà como base para el concurso de ensanche de la ciudad, registra con exactitud la ciudad amurallada y la constelación de nuevos pueblos que habían surgido a su alrededor durante el siglo XIX.
La masa y el vacío constituyen dos elementos indisociables en estos tejidos urbanos, pero con distinto recorrido en su formación. En la ciudad gótica, posterior a la que los geómetras romanos habían trazado con orden mediante la cruz del cardo y el decumano, la calle no era un elemento de proyecto, era la edificación de un camino previo, espontáneo, geográfico que fue consolidándose hasta conformar un macizo edificado con intrincadas calles. A partir del siglo xviii se realizan operaciones higienistas de esponjamiento de la ciudad, de manera que surgen plazas por la desamortización de los cementerios, por el aprovechamiento de espacios que ya estaban definidos previamente para otros usos o la apertura de la calles como Ferran. En cambio, en los nuevos pueblos el vacío no es posterior, es fundacional. En la villa de Gràcia, en el centro de gravedad de cada una de las fincas agrícolas existentes, se dispone una pequeña plaza de la que se extienden, tangencialmente, una serie de calles que se van conectando con los ejes principales del barrio, perpendiculares al mar y asociados a cursos de agua. Por tanto, se pasa del espacio liberado intramuros al espacio proyectado de Gracia.

El proyecto del Eixample plantea la amalgama que ha de unir los diferentes núcleos-satélite con la ciudad antigua, ocupando así el llano de Barcelona, libre hasta entonces por intereses militares. Se trata de un nuevo tejido urbano: un trazado reticular de 133 metros entre ejes que, combinando rigor y flexibilidad al mismo tiempo, aúna coherencia teórica y radicalidad formal. Sin embargo, el orden racional y sistemático del nuevo trazado no implica tabula rasa sino que, por ejemplo en el Poble Nou, es capaz de superponerse al parcelario agrario preexistente, perpendicular al curso del agua de la acequia real, atendiendo a la memoria del lugar. Cada tejido se caracteriza por una geometría, escala y estrategia de gestión del vacío diferente, arraigada en sus propias leyes de formación.

BCN vacíos

 


Entre tramas

Cuando el encuentro entre tejidos coincide con una discontinuidad, como puede ser una calle, un espacio público o un corredor verde, los dos tejidos lindantes asumen el límite como un final. Un remate del propio tejido que dialoga con la escala, la geometría y el carácter del vacío esponjado entre tejidos. Aparece en estas situaciones la oportunidad de percibir ese límite y de incorporar una singularidad que responda a la escala del esponjamiento. Se trataría, por ejemplo, de encuentros como el de Poble Sec y el Eixample en el Paral·lel. Sin embargo, cuando la junta entre tramas se produce no en el vacío sino en el lleno, se hace pertinente la necesidad del proyecto urbano, frente a la incapacidad del planeamiento urbanístico de rígidos parámetros, para lograr estrategias de hibridación que tiendan continuidades de cosido urbano.

detalle medianera


Continuidades

Las áreas fronterizas que limitan entre distintos tejidos urbanos, clasificados por Pere Joan Ravetllat al comienzo de la presente publicación como "límites entre tramas", constituyen espacios de oportunidad donde el cruce de distintas situaciones se convierte en el embrión de nuevas tipologías. El contexto deja de ser un pretexto para heredar y aplicar acríticamente modelos conocidos y aprendidos. La hibridación de tejidos urbanos confecciona un nuevo tejido intersticial capaz de establecer continuidades con lo existente sin renunciar a su propia identidad. Estrategias de cirugía urbana como estirar alineaciones, coser cornisas o suturar medianeras cicatrizan heridas del tejido urbano que por definición restaban a la espera del abrigo de nuevas construcciones. Espalda contra espalda, lo nuevo y lo viejo hilvanan una conveniente y simbiótica continuidad.

Frente a la arquitectura objetual, aparece en estas áreas de transición la oportunidad que brinda la arquitectura inscrita 1. En lugar de implantar un objeto en la parcela y después negociar con los límites, la arquitectura inscrita invierte el proceso y centrifuga la masa edificada al perímetro explorado para, desde aquel, desplegarse telescópicamente hasta ocupar todo el solar.

La arquitectura inscrita rastrea y reconoce sus fronteras físicas, buscando en las preexistencias sugerencias y puntos de partida más que restricciones limitativas. Las medianeras radiografían la respiración del tejido existente: la profundidad edificable, los patios de ventilación, el esponjamiento del interior de manzana. Más allá de una mera recogida de datos de la realidad vecina, se trata de una mirada atenta a la palpitación del tejido urbano. El contexto deja de ser un elemento alienador. Los datos no se tornan leyes determinantes de la forma que obliguen a dar continuidad a tipologías distributivas conocidas sino que simplemente fijan el inicio del proceso de ocupación del solar. El volumen informe de la edificabilidad se apoya sobre las medianeras, respetando cuidadosamente sus fisuras, para ir moldeándose progresivamente a medida que conquista la parcela. Geometría más que forma, pues no existe una línea objetual predeterminada fruto de un pensamiento global, sino un proceso local que crece de dentro hacia fuera. Esto es, un proceso donde el interior, la casa, se va forjando progresivamente, como si se fuera excavando en la manzana, buscando aire, luz y cielo. Por tanto, en la arquitectura inscrita el vacío es indisociable y nace a la vez que el lleno, perdiendo así su condición objetual para disgregarse en una suerte de porosidad que esponja la edificación.

 Estas líneas que excavan la manzana arrancan desde las alineaciones existentes y tras consolidar el tejido lindante se repliegan hacia el corazón del solar hasta lograr el desarrollo necesario para que las viviendas y la unidad de agregación alcancen suficiente perímetro de intercambio con el exterior. El suficiente y necesario para prescindir de los patios higienistas de ventilación que proliferan en el denso tejido urbano del entorno y que si desplegáramos, uno a uno, y los empalmáramos en una piel continua nos sorprenderíamos de su alta repercusión de fachada. Se trata de actuar con cierta amnesia selectiva respecto al contexto, heredando su carácter sin reproducir sus estructuras formales. El vacío, que en el tejido existente tiene un carácter residual al atomizarse en patios inconexos y al acumularse al fondo de la parcela más allá de la profundidad edificable, adquiere en este caso un papel activo y conglomerante. Será precisamente la estrategia de gestión del vacío, el modo en que se articula y se expande, una de las claves de identidad del nuevo tejido intersticial y de la arquitectura inscrita.

Caso de estudio

El ejercicio de la calle Bailén se sitúa en el encuentro entre tramas de dos tejidos urbanos muy diferentes: el Eixample y el barrio de Gràcia. El solar se inscribe en una atípica manzana, situada entre la calle Bailén y la calle Quevedo, que limita al norte con Travessera de Gràcia y al sur con la calle Tordera. El vacío urbano, comprendido entre dos medianeras de sección muy desigual, supera con creces el tamaño del parcelario de ambos tejidos lindantes. El fuerte contraste entre la sección de las calles limítrofes y el distinto carácter de dos atmósferas que se fraguan a pocos metros describen, en suma, la complejidad del lugar. El reto de una propuesta inscrita no es la simplificación mediante esquemas abstractos y globales sino el establecimiento de un proceso informal y local que tenga la capacidad de transformarse para adaptarse a distintas situaciones, ya sea por solicitaciones de funcionamiento interno -el programa-, o por condiciones externas -el lugar-.

 

Maqueta emplazamiento
Maqueta emplazamiento



Fragmentar: volumetría

Un zócalo que reconoce y consolida las alineaciones de las calles aloja un equipamiento para el barrio y los vestíbulos de acceso a las viviendas. Por encima del basamento, las fachadas que estiran las alineaciones vecinas se retranquean para descomponer el volumen y recuperar así el grano del parcelario colindante. El número de retranqueos cambia según la alineación y el tamaño del parcelario, de manera que en el caso de Gracia aumenta la fragmentación respecto las parcelas más grandes del Ensanche. La fachada deja de coincidir literalmente con la alineación y se repliega a modo de excavación como si el vacío urbano, el aire exterior, se infiltrara y se expandiera en el volumen virtual de máxima ocupación de la parcela hasta lograr las distancias adecuadas para garantizar el asoleo, la ventilación y la intimidad de las viviendas.

Un zócalo que reconoce y consolida las alineaciones de las calles aloja un equipamiento para el barrio y los vestíbulos de acceso a las viviendas. Por encima del basamento, las fachadas que estiran las alineaciones vecinas se retranquean para descomponer el volumen y recuperar así el grano del parcelario colindante. El número de retranqueos cambia según la alineación y el tamaño del parcelario, de manera que en el caso de Gràcia aumenta la fragmentación respecto a las parcelas más grandes del Eixample. La fachada deja de coincidir literalmente con la alineación y se repliega a modo de excavación como si el vacío urbano, el aire exterior, se infiltrara y se expandiera en el volumen virtual de máxima ocupación de la parcela hasta lograr las distancias adecuadas para garantizar el asoleo, la ventilación y la intimidad de las viviendas.

Maqueta vacío
Maqueta vacío



Colonizar: unidad de agregación

Este papel activo del espacio vacío se reconoce también en el hecho de que el concepto de la unidad de agregación ya no recae en el núcleo vertical sino que gravita alrededor de los huecos excavados. Cada patio aglutina dos núcleos de comunicación de dos viviendas por rellano cada uno. La descompensada asimetría de las viviendas, una grande de alrededor de 150 m2 y una pequeña de unos 50 m2, y la relación capiculada de los núcleos verticales son la clave de la agregación y del sistema. Al tratarse de viviendas pasantes, con doble orientación y vistas, ventilación cruzada y una distribución que elimina la segregación de zona de día y de noche, la agregación puede capicularse. Cuatro patios, cuatro unidades de agregación, colonizan el solar mediante un sistema que incorpora tanto el lleno como el vacío. Los dos patios situados en el centro del sistema son exactamente iguales. Los otros dos cosen con las preexistencias en los extremos, cuando el sistema se acerca al límite. Se trata de adecuaciones más que de excepciones, pues la misma tipología se adapta con pequeñas variaciones. La estrategia de vaciar la planta no solo permite fragmentar el volumen para adecuar el grano de la intervención al parcelario vecino sino que introduce grados de libertad en la planta, al desligar la fachada de la alineación. Será la tipología quien establezca, a partir de los requerimientos del espacio interior, el límite de la profundidad de la masa edificada y no la profundidad dada del solar.

Maqueta Vacío activo
Planta Agregación



Habitar: tipología

La tipología atomiza la zona de noche al disponer en los extremos de la planta las habitaciones, los espacios reservados a la intimidad, mientras que los espacios de relación descomponen la zona de día en una secuencia de lugares que se articulan a lo largo de la casa. Se minimizan así los pasillos, puesto que no hay ningún espacio reservado exclusivamente a circulación. O bien, la casa podría leerse como un gran pasillo de generosas dimensiones que se dilata en lugares de estancia y espacios intermedios y que conecta tanto como separa las habitaciones. La distribución no surge de la compartimentación de una célula regular sino de la tensión entre dos envolventes: la medianera y la piel del patio. En lugar de asumir la linealidad del límite entre propiedades, este se retranquea, se excava, para generar concavidades habitables, de manera que casas vecinas se interpenetran. En cada inflexión, la planta replantea distancias alternando sístoles y diástoles que tensionan el espacio habitable. La cocina se sitúa en el corazón de la casa como un espacio inclusivo y abierto que distancia la zona de comer de la sala, con la posibilidad de albergar otros usos sin interferir con aquella. Una habitación exterior con doble cerramiento, a modo de galería, completa la secuencia de espacios, relacionados entre sí a través de largas visuales diagonales. La medianera se duplica como un baúl de doble fondo para albergar los espacios servidores: los baños, la cocina y los muebles de almacenaje, integrados en el soporte de la casa. De manera análoga, la piel del patio se desdobla, generando espacios intermedios. El vacío exterior se expande, erosionando las esquinas cóncavas de los patios mediante terrazas entrantes que articulan el espacio interior. El límite de la agregación se sitúa en las largas medianeras que traban entre sí dos viviendas capiculadas. La compartimentación de la planta se minimiza, tan solo unos tabiques separan habitaciones indiferenciadas. El resto de la casa se descubre y se inscribe como un espesor habitable entre la medianera y el patio.

Planta general
Planta Tipología



Gradiente

En la arquitectura exenta y objetual, la fachada es una clara frontera. En la arquitectura inscrita, interior y exterior se interpenetran en una secuencia espacial donde dentro y fuera se van alternando, de manera que la dualidad objetual cede al gradiente. En esta propuesta es difícil jerarquizar elementos. No hay fachada principal ni posterior, no hay delante ni detrás, sino una piel continua que se va desdoblando para recubrir la manzana excavada. Los límites entre la fachada, el patio y las medianeras se disuelven, si bien se distinguen distintos tratamientos y soluciones constructivas en función de las distancias y proximidades generadas. La piel, que va modelando interior y exterior, desdibuja los límites en planta baja y comunica el vacío intersticial con la ciudad a través de porches, intercalando una secuencia de luces y sombras que acompaña el recorrido de acceso de los habitantes. Estos se introducen así en un mundo de capas, de profundidades, de espesores y de espacios fronterizos, unos dentro de otros, en el contorno de la casa donde la relación vecinal articula la esfera de lo estrictamente privado con la ciudad, lugar de relaciones sociales.

El proyecto de Ana Espinosa y Miguel Ángel Gorrochategui, estudiantes del curso 2008-09, llegó tan lejos como le pedimos. A casi diez años vista sigue sorprendiendo por la capacidad de olvidar modelos compactos y objetuales y de arriesgar, buscando el límite, rozando el error. Sin embargo, cabe preguntarse qué variables activaríamos a día de hoy. Si al introducir estrategias energéticas como la transformación de los patios en atrios captadores, estos lograrían matizar el factor forma del edificio y si tendrían un volumen de aire adecuado para reducir al mínimo la demanda energética. También desde el programa, que en este curso acostumbramos a dejar muy abierto para que cada estudiante entienda que formular una buena pregunta es el verdadero embrión del proyecto, hoy invitaríamos a que, en la búsqueda de la máxima profundidad, se introdujeran entornos de privacidad que cuestionaran las unidades de convivencia más convencionales. Por último, o quizá como otra manera de empezar, después de las experiencias de arquitectos de cabecera que introdujimos en la metodología del curso después de la reivindicación estudiantil del curso 2012-13, habría que ver cómo un intercambio con el vecindario y una cartografía de la realidad habitada ayudarían a entender la indisociable vinculación entre el tejido físico y el tejido social de la ciudad. Entre otras, todas aquellas preguntas a plantearse con tal de seguir aprendiendo de la ciudad entre tramas y entre ellos, los estudiantes.

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  • 1. Término tomado de la geometría y aplicado en el ámbito arquitectónico por Juan Luis Trillo de Leyva en su artículo “casas inscritas”. Acerca de la casa 2. Hacer vivienda, pág 73-77